Desde el frío invierno nos llega
con cálido aporte de amor y dulzura
el día que a los corazones enreda
con lazos dorados y reflejos de luna.

Trae entre sus horas la magia mas pura
que hace crecer del espino, azalea
convierte en puro oro la roca mas dura
y viste de gala la verde pradera.

Nos lleva ese día, por unos instantes
al tiempo de amarnos sin cadenas ni pesos
al justo momento en que al conocernos
volaban livianos nuestros cuerpos amantes.

Siempre que llega de nuevo ese tiempo
recuerdo el regalo que a mi me entregaste,
ese gran lazo que unió nuestra vida,
y ese amor tuyo, con que me embrujaste.

Este día catorce, es el recuerdo presente
de que hace algún tiempo en nosotros
empezó a prender una llama candente
que me envolvió con su hechizo ardiente
me arrastró hacía ti y me hizo quererte.

Enviado por Jose Rafael

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